Tierra quemada


Los daños provocados por un incendio de horas pueden no recuperarse en años e, incluso, puede que no se recuperen jamás. Esto se conoce desde la antigüedad. Ya Heródoto describía la táctica de Tierra Quemada como de fácil utilización por los pocos recursos necesarios para ponerla en marcha, la gran efectividad de sus consecuencias económicas y psicológicas y cómo era utilizada por los ejércitos cuando atravesaban un territorio o lo abandonaban.

La situación en Castilla-La Mancha se asemeja a las consecuencias de la utilización de esta táctica militar. Desde finales de 2018 la disminución de personal en nuestras oficinas es sangrante. Se han convertido en agencias más de 30 antiguas oficinas Liberbank en Castilla-La Mancha. La mayoría de esa plantilla ha desaparecido. Bien se han visto obligados a abandonar la empresa por no poder marchar a su nuevo destino, bien han aceptado su traslado "voluntario" a las tierras del norte.

Siendo ya la situación de dotación de personal en las oficinas de Castilla-La Mancha complicada, este verano se ha agravado con el periodo vacacional. Los movimientos de apoyo entre oficinas son constantes. La oficina "donante", que ya se encuentra en situación complicada, dona temporalmente uno de sus recursos a la oficina "receptora" cuya situación es crítica. Algo que hace un año era puntual en estos momentos es habitual. Como consecuencia de esta práctica, todas las oficinas se encuentran en una situación similar: crítica.

Y, si ampliamos el foco más allá del plano propio del trabajador, hasta preguntarnos sobre el sentido que tiene todo esto en cuanto a la viabilidad del negocio en Castilla-La Mancha, no logramos encontrarlo.

Si se hubiesen reaprovechado estos empleados "desaparecidos" en oficinas de las territoriales manchegas habría mejorado el servicio, se ampliarían las posibilidades de venta, se permitiría el cumplimiento de objetivos a todos los niveles (no sólo personales o de oficina) y nos fortalecería a todos, desde el trabajador hasta las propias territoriales. Pero parece que es mejor desbordar de empleados las oficinas del norte con esta obcecación de la empresa en enviar todos los recursos posibles a las direcciones territoriales de Asturias y arrasar las oficinas de Castilla-La Mancha. De esta forma seguirá la presión sobre las territoriales castellano-manchegas, ya que no soportarán la comparación con sus homólogas norteñas, volverán a convertir oficinas en agencias y vuelta a empezar. Y esto no acaba aquí, la imaginación da para mucho. ¿Podrían incluso plantearse "agenciar" las regionales o las territoriales de Castilla-La Mancha?

Tan sólo nos queda una duda con respecto a lo descrito por Heródoto: ¿se estará atravesando o abandonando el territorio?