Necesitamos calma, información, sensatez y responsabilidad


"Un poquito de porfavor", que decían en la serie. Vamos a decir las cosas como son y a asumir cada uno lo que nos corresponde.

Estamos pasando desde hace años por una situación muy complicada en el sector bancario, que se vuelve aún mucho más complicada en nuestra empresa. Estamos cansados hasta el agotamiento, desilusionados, estresados, decepcionados y ahora, para colmo y por encima de todo, atemorizados.

El miedo se extiende como la gripe pero es mucho más difícil de controlar y eliminar, sobre todo cuando lo que está en juego son nuestros derechos, nuestro salario y por extensión nuestro futuro y el de nuestras familias. No se puede controlar una vez extendido, por eso HAY QUE EVITARLO.

Y para evitar difundir el miedo todos tenemos que poner de nuestra parte: sindicatos, empleados y empresa. Y todos debemos aportar calma, información, sentido común y actuar responsablemente.

Los sindicatos más que nadie, porque cuando hay problemas l@s compañer@s confían en nosotros. Los sindicato NO PODEMOS DIFUNDIR EL MIEDO de ninguna forma, aunque nos juguemos una afiliación o diez votos. Nuestra oblilgación es contrastar la información que recibimos, analizarla, y difundirla de forma completa, sin adulterar ni cocinar, pensando en el bien de quien la recibirá y jamás en beneficio propio ni con el ansia de ser los primeros en dar una noticia. 

Los empleados debemos ser responsables también, porque también tenemos mucha culpa. Todos tenemos Whatsapp y redes sociales, y creemos que compartir enseguida lo primero que nos llega no puede ser dañino y sí hacernos algún tipo de bien, sobre todo si cuadra con nuestar forma de pensar o con nuestro estado anímico en ese instante. Pues no seamos así, por favor. Lo que empieza siendo, por ejemplo, un caso aislado de expediente disciplinario con varios años de antigüedad, y que no tiene nada que ver con la plantilla, se transforma, tras pasar por corrillos de café, charlas en el pasillo y grupos de Whatsapp, en un peligro inminente que espera que demos el primer paso equivocado. El miedo se adueña de nosotros y pasamos de tener muy claro que nuestro derecho es pedir lo que nos pertenece a decir que sí a cualquier cosa con tal de no asomar la cabeza ante un asesino en serie que, tal vez, ni exista.

Y la empresa, por supuesto, debería asumir también su papel. No puede vendernos que su máximo interés es fomentar nuestra implicación con el proyecto común y que la plantilla se sienta motivada, y luego camuflar sentencias como propuestas o, que ya va siendo hora, no prohibir expresamente las amenazas y las presiones hacia los empleados. Porque hay un tipo de empleado que cree –en su llamémosle inocencia– que no es como el resto, que está por encima de las leyes y que va a heredar la empresa, y que no tiene reparos para tirar más y más de una cuerda que hace tiempo que ya no da más de sí. Y la empresa lo sabe y lo utiliza en su beneficio o, al menos, deja que ocurra, pero es su responsabilidad directa, si de verdad quiere nuestra implicación y esfuerzo, detener estas conductas y aplicar la sanción que se merezca a quien obre fuera de una mínima ética profesional y humana.

Así que sí, por favor, os pedimos y nos pedimos a tod@s que no echemos más cerillas a un escenario que se ha llenado de combustible durante años y donde compañeros y compañeras se están quemando por momentos. Pensemos las cosas antes de compartir bulos o noticias de las que solo sabemos parte, informémonos e informemos bien desde el sentido común y no desde el pánico del instante, y no olvidemos nunca que no hay nadie mejor que nadie. 

Seamos responsables porque a todos, TODOS, nos va el empleo y el futuro en ello. Y el miedo jamás será un cimiento sobre el que asentar nada para el futuro.